*Un resumen no es en ningun sentido,un sustituto de la lectura como tal. Usese como referencia o como ficha de estudio, pero jamas como fuente de informacion de primera mano, ya que NO lo es.
La Genealogía del ideal del yo.
Introducción
El tiempo de la adolescencia es un buen momento para estudiar el origen, contenido y funcion de las estructuras psiquicas. En teoria, para este momento, estas ya estan formadas e integradas. Es normal eso si que el periodo puberal incite una reestructuración psiquica.
Por ende se ve en esta etapa una gran inestabilidad emocional de indole regresiva, eso si, simultaneamente a esto se da la formacion de la personalidad. Todo esto le da la informacion necesaria al psicoanalista para estudiar la formacion y transformacion de las estructuras psiquicas.
Los jovenes son altamente propensos a las idealizaciones e ideologias, hay un gran conflicto latente de valores, tabues y costumbres. Esto lleva a que la sociedad u odie o ame las nuevas generaciones. El estudio del ideal del yo es el central proceso de investigacion.
El punto de partida clinico
En los estudios dePeter Blos, este, encontró que casi todos sus pacientes adolescente presentaban el mismo tipo y patron de sintomas. Estos tenias muchas ambiciones pero incapaces de llevarlas a realidad. Ademas carecian de propositos, se mostraban abatidos, eran labiles emocionalmente y se veian esporadicos, fugaces y tenian esporadicos pero fugaces conaciones.
Gracias a esto, los adolesecente se veian incapaces de “enfrentar los desafios propios de la juventud, tales como el desempeño laboral, los logros academicos y la busqueda de relaciones objetales gratificadoras, ya sea con otros muchachos o chicas o personas adultas” (Blos, 1991).
Para esto, la explicacion mas concreta, esla rivalidad adolescente con el padre edipico. La angustia de castración sirven como un obstaculo para un desarrollo progresivo en el adolescente. Esto repercute a lo largo de toda esta etapa en el varón.
Tambien, Blos nos acota que el vomplejo complemantario de la rivalidad del varon con el padre, o en otras palabras mas simples, el amor del adolescente hacia su adre, y el deseo que este tiene de recibir su afecto, fungen como obstaculo para la formacion fr objetivos realistas y su active consecusion.
En resumen, tanto el cpmplejo de edipo negativo (rivalidad) como el positive (busqueda de afecto del adolescente) vuelven a activarse al final de la fase de la adolescencia y son el puente a la conclusion de la fase.
Formulaciones teoricas
En la adolescencia se puede ver una diferencia muy concreta entre la idealizacion del self y el ideal del yo propiamente dicho. A pesar de que ambas tienen su raizen el narcicismo infantil. En la adolescencia estas reaparecen y hacen latentes en las relaciones objetales y en la intensificacion narcisistica de la adolescencia, ademas regulan el autoestima y son reguladas por fluctuaciones en el humor.
La idealiazacion del self, puede proporcionar una gratificacion similar a a la de la necesidad infantile. El ideal del yo por su parte, solo proporciona al adolescente aproximaciones a la realizacion. Hay que entender que las aspiraciones del ideal del yo, son simplemente imposibles de satisfacerse,en realidad la unica sensacion de binestar que proporciona, viene gracias al empuje porla perfeccion del adolescente.
El ideal del yo y el superyo antes de ser isntancias psiquicas ya establecidas, surgen como respuesta al mundo externo en estapas tempranas de la vida.
El establecimiento del ideal del yo es diferente en hombres y mujeres,pero la estructuracion del mismo determina, la etapa final del proceso adolescente.
En esta fase se puede ver un evidente resurgimiento del complejo de edipo. Esto implica renunciar totalmente a ver a los padres como objetos sexuales. En algunos casos se forma un vinculo incestuoso con el hermano o Hermana, como una alternative de alejamiento de dicho posicion con los padres.
Hay que entender que la adquisicion de ideales no es equivalente a la estructuracion del ideal del yo.
Los adolescents rebeldes y aquellos en busqueda de una major sociedad, tienen esta creencia en consecuencia a la creencia arcaica en la perfeccion parental. En otras palabras, la amigo parental idealizada, en el momento que se exteriorize, segun Kohut (1971), añade un character fanatic a la lucha pore se mundo perfecto, a la vez que la ira narcisistica es una respuesta a la desilusion parental, encuentra una expression tarida e insensate en la violencia.
Finalmente, se debe acotar que el ideal del yo, emerge de su estado infantil solamente durante la etapa tardia de la adolescencia. El vincula objetal narcisitico por su parte, se une al del ideal del yo, y por ende el ideal del yo infantil pierde su investidura homosexual.
El desarrollo del ideal del yo en el hombre y la mujer
El Ideal del yo es considerado parte del sistema superyoico, pero no tienen la misma matriz conflictive, ni constituyen entidades que coinciden plenamente entre si en el momento de su surgimiento.Su origen es heterogeneo, sus puntos de partida no son sincronicos, sus contenidos no son identicos y sus funciones son diferentes tambien. Lo unico que los ata es la busqueda de ambos de bienestar.
Se puede ver en el superyo, una estructura mas reciente y mas acorde con la realidad, y en el ideal del yo se ve una estructura mas temprana y mas narcisista.. El superyo se establece una etapa temprana, precisamente, cuando declina la fase falico-edipica. El ideal del, alcanza su estructuta definitive solo durante la etapa final de la adolescencia. La indole narcisista del ideal del yo, atrae hacia su propio campo a la imagen corporal.
La linea evolutiva del ideal del yo femenino
Segun la autora de apellido Jacobson, “la niña desarrolla un nucleo del verdadero ideal del yo aun antesde que en el varon y ello ocurre en relacion con el surgimiento temprano de su conflict de castracion”(Jacobson, 1954).
En resumen, Blos (1991) nos dice que la tendencia de la niña de efectuar una regression hacia el estado primitivo de la formacion temprana del ideal del yo complica, retrasa o frena el establecimiento de un yo independiente, asi como de un ideal del yo de indole despesonificada, no concretizada y abstracta. En cinsecuencia de esto, la niña conserva una persistente tendencia a revincular su ideal del yo con una persona exterior.
En otras palabras, el ideal del yo femenino tiende aseguir enredado, o es propenso a enredarse, en las viscisitudes de las relaciones objetales. A diferencia del varon, en la mujer la bisexualidad nunca se halla sujeta a una resolucion definitive o una repression tan rigida o irreversible.
La linea evolutiva del ideal del yo masculino
El primer paso en el desarrollo del ideal del yo masculine, segun Blos (1991), conduce al narcisismo primario a la omnipotencia ilusoria compartida con la madre y, mas alla, a las identificaciones narcisisticas con objetos idealizados.
La estructuracion de un ideal del yo (mencionado ya) segun Blos (1991) reduce las diealizaciones excesivas del self y del objeto hasta alcanzar un nivel mas realista rn la valorazicacion del self y del objeto.
El fracaso en la formacion del yo maduro ilustra, segun Blos (1991), las condiciones dela aptologia del ideal del yo adolescente, poniendo de relieve los pasos obligatorios para la estructuracion de un ideal del yo adulto.
Los medios primitivos para regular el autoestima, en esta etapa, asi como la seguridad, vuelven a instituirse facilmente en el self del adolescente varon. Esto ademas del aspecto regresivo del adolescente son los que producen el aumento en el narcisismo adolescente.
Observaciones sobre la historia del concepto del ideal del yo.
Blos retoma el uso original que Freud daba al termino “ideal del yo” se confundía en cuanto a su definición con el del “superyó”. La heterogeneidad del origen debe buscarse en el narcisismo primario y en los procesos identificatorios.
Freud, retomando por el autor agrega la distinción entre el superyó y el ideal del yo se vasa progresivamente en el modo de operación de ambos. Lo que separa como término técnico casi por completo de los escritos del mismo.
Agrega el autor que Freud concibió el contenido del ideal del yo como “impuesto desde afuera”. Al hacerlo así, relacionó el ideal del yo con una función social, es decir, con un papel dinámico en la psicología grupal. Debido a que la función grupal “fusiona libido homosexual”, este aspecto de la conducta social adquiere una función importante en la economía de la libido: eleva la autoestima en virtud de los valores y aspiraciones compartidos y por lo tanto disminuye el sentido de culpa y de angustia social. La desaprobación por el grupo de pares a sus sistemas de valores tiene una enorme influencia sobre sus miembros y los induce a sacrificar, por lo común transitoriamente, normas yoicas y superyoicas bien establecidas.
Continua retomando Blos, diciendo que Freud hace hincapié en que el “ideal del yo es el precipitado del antiguo retrato de los padres, la expresión de la admiración por la perfección que el niño entonces les atribuía”
Blos retoma a Hatmann y Loewenstein, con su planteamiento: “nos parece razonable considerar el carácter especifico del ideal del yo que forma parte del superyó en estrecha relación con aquellos otros desarrollos que se originan en los conflictos edípicos y distinguir el “ideal del yo” resultante de idealizaciones más tempranas. En esencia este tipo de enfoque ha impulsado a considerar la formación del ideal del yo adulto en el contexto de la adolescencia, donde tiene lugar el segundo y último paso hacia la disolución del complejo de Edipo.
Luego retoma a Annie Reich, diciendo el autor que su estudio clínico la llevaron a la conclusión de que el concepto del ideal del yo era indispensable para definir y comprender los casos que trabaja.
Blos expone que examina la bibliografía especializada del ideal del yo, en función de cinco líneas de pensamiento:
1) La ubicación del ideal del yo dentro de las estructuras psíquicas
2) El punto de vista evolutivo tal como se le aplica al ideal del yo.
3) La reinstintivación del ideal del yo en la adolescencia.
4) Las diferencias y similitudes entre el ideal del yo infantil y el ideal del yo maduro,
5) Los determinantes socioculturales del ideal del yo.
Agrega a Lampl-de Groot, con su agregado al ideal del yo, de que se extiende en otras diferencias intrínsecas entre ambas instancias, por lo el sostiene que el superyó establece límites “instancias prohibidoras”, mientras que el ideal del yo establece metas “instancias del cumplimiento del deseo”
El autor retoma a Big, McLaughlin y Marburg, al decir que han afirmado que el “ideal del yo es «anatómicamente» una parte del yo”, pero aun en su forma más desarrollada sigue siendo en esencia una instancia de cumplimiento del deseo.
Retoma de Jacobson, al decir que él sostiene que sería “más concreto considerar al ideal del yo como una formación yoica y no como una parte del sistema superyoico”.
Tomando el Blos a Hartmann y Looewenstein, al decir que ellos consideran al ideal del yo como un aspecto del sistema superyoico.
Agrega que esta misma razón Steingart, ha sostenido que el ideal del yo debe ser considerado en función del “desarrollo del aparato psíquico” y dentro del marco conceptual de las representaciones del self y del objeto.
Blos agrega que el ideal del yo, entonces se convierte en un aspecto o un reflujo de la identidad del individuo. En otras palabras, el ideal del yo deja de ser, progresivamente, la instancia de la realización del deseo ya sea mediante la fantasía o la identificación.
Vuelve a retomar a Annie Reich, ya que ella señala que solo en la pubertad se revela la fijación en el ideal del yo infantil. Una angustia de castración intensificada conduce a una investidura regresiva del narcisismo compensatorio, o como agrega Blos, a un retirada frente al resurgimiento adolescente del complejo de Edipo. Bajo estas condiciones no es posible que se configure un ideal del yo maduro ni que se logre relaciones objetales maduras.
Blos repasa las investigaciones clínicas de Murray, ya que el sintetiza diciendo “que la libido narcisista, centrada en el ideal del yo, retorna al yo para reinvestir elementos homosexuales latentes e inconscientes cuando el ideal se ha perdido o debilitado”. Además considera que el ideal del yo es una instancia psíquica estrechamente vinculada con los sistemas yoico y superyoico.
Agrega a Ritvo, ya que el expone que “El ideal del yo, en tanto institución estructurada de la mente, es un desarrollo de la adolescencia”
También a Novey, porque ella llega a la conclusión de que el ideal del yo maduro es una adquisición posterior a la del superyó edípico.
Y retoma a Aarons porque afirma que el ideal del yo se halla correlacionado intrínsecamente con el logro de la constancia objetal, que Blos ubica entre los dieciocho meses y tres años de edad.
Retoma el ensayo de Alexander, ya que expone que “Si el ideal del yo contiene de un modo fuertemente investido el ideal de independencia, entonces el yo consumirá las energías pulsionales de una manera que le permita alcanzar la habilidad y el dominio que hagan posible la independencia, es decir, mediante el aprendizaje”. Blos opina que el ideal del yo maduro no puede desarrollarse hasta que se hayan superado las dependencias objetales infantiles.
Por último retoma a Kaplan y Whitman, con su propuesta del concepto del “ideal del yo negativo”, que lo definen como “los modelos negativos introyectados de los padres y de la cultura”. Por lo que el ideal del yo negativo es ajeno al yo, y lo mismo ocurre su contenido denigratorio.
Epílogo
Blos comenta que en las observaciones clínicas sobre jóvenes en su adolescencia tardía le proporcionan evidencias de que las patologías del ideal del yo constituyen, en la mayoría de los casos, un sector considerable de cualquier perturbación en esta edad.
Por lo que el ideal del yo abarca en su órbita desde el narcisismo primario hasta el “imperativo categórico”, desde la forma más primitiva de vida psíquica hasta los logros más elevados del hombre.
Blos retoma a Piers y Singer, ya que se refieren al ideal del yo como una “creencia mágica en la propia invulnerabilidad o inmortalidad, que induce al coraje físico y que ayuda a contrarrestar el temor realista al daño físico y a la muerte”
Finaliza Blos diciendo que el ideal del yo ejerce la influencia más intransigente sobre la conducta del individuo maduro: su posición es siempre inequívoca.